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Balance final: la última apuesta del Presidente López Obrador por el salario mínimo

El próximo mes de diciembre se llevará a cabo la reunión anual de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CONASAMI) para definir el aumento salarial que regirá en el año 2024. Dicha reunión es de carácter crucial, pues se trata de la última negociación en la materia durante el mandato del Presidente López Obrador, mismo que se ha propuesto una meta ambiciosa: establecer un salario mínimo general de $260 pesos al término de su sexenio. Al respecto, debemos recordar que, en el 2018, el salario mínimo en México era de $88.36 pesos por día; hecho que colocaba a nuestro país en una posición desfavorable en comparación con otras naciones integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Desde entonces y al 2023, hemos sido testigos de un aumento significativo en el salario mínimo del 134.8%; incluso de uno mayor al 180.7% en la Zona Libre de la Frontera Norte (ZLFN) en el mismo período.

Gráfico 1. Elaboración propia con datos de la CONASAMI

Ahora, como puede observarse en el gráfico, la recuperación del salario mínimo experimentó una desaceleración en el 2021 debido a las adversidades que provocó la pandemia. Ese mismo año, el sector patronal votó en contra del incremento, argumentando que el objetivo de que el salario mínimo general cubriera el 100% de la línea de bienestar urbana individual había sido alcanzado. El gobierno federal, por su parte y para los siguientes años, fue aún más decidido en su propuesta de incremento con el objetivo de alcanzar la meta sexenal establecida.


Con todo, hay que tener en cuenta que, aunque han habido avances significativos en la recuperación del salario mínimo, una familia promedio de cuatro personas necesita gastar aproximadamente $5,200 pesos mensuales para cubrir sus necesidades alimentarias básicas actualmente. Lo anterior, de acuerdo con datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL); destacando la importancia de seguir trabajando hacia un salario mínimo que garantice verdaderamente una calidad de vida adecuada y digna para los trabajadores y sus familias.


En esta línea y de cara a la negociación de este año, se espera que el gobierno federal presente una propuesta más agresiva, consistente en alrededor del 25% de incremento. No obstante, y aunque el Presidente ha adelantado que el aumento del salario mínimo para el próximo año será "considerable", continúan los esfuerzos por entablar un consenso entre las partes involucradas. La Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX), por su parte, ha hablado de un posible aumento de entre 11.5% y 12.5%, con la posibilidad de acercarse a un 20%. En este escenario, el sector patronal vislumbra complejidades en la negociación, pues en la votación al interior de la CONASAMI, el gobierno y los trabajadores representan la mayoría con 2 votos, frente a un voto del sector patronal (a este factor hay que agregarle la ambición del presidente Andrés Manuel López Obrador por elevar el salario mínimo a $260 pesos al cierre de su mandato, que representa no solo un compromiso político, sino una importante bandera electoral de cara a las elecciones del 2024, en la búsqueda por materializar el apoyo de los sindicatos de trabajadores para la abanderada de su partido).


El sector empresarial, por lo tanto, enfrentaría desafíos de magnitud considerable. Si bien un aumento significativo en el salario mínimo sería considerablemente bien recibido por los trabajadores, las empresas se verían fuertemente presionadas por los mayores costos laborales; lo que derivaría a su vez en afectaciones a la competitividad y viabilidad de las industrias, especialmente de aquellas cuya operatividad presente márgenes ajustados. La necesidad de mantener un equilibrio entre las demandas laborales y las realidades económicas se convierte, consecuentemente, en una tarea ardua para las empresas, que deberán encontrar formas creativas y sostenibles de afrontar este incremento salarial sin poner en peligro el empleo y el crecimiento económico. De igual manera, este proceso de negociación se presenta como un termómetro de la relación entre el gobierno y el sector empresarial mexicano de frente al proceso electoral de 2024; pues aunque el Presidente ha buscado el consenso con los empresarios, la balanza está indudablemente inclinada hacia el sector obrero, lo que representa un reto adicional para las empresas e industrias.


En suma, éstas se enfrentan a un proceso de negociación del salario mínimo complejo y sustantivo; agravado incluso por los últimos esfuerzos de la administración por recuperar el poder adquisitivo del salario mínimo y sumándose a las diversas reformas que se discuten actualmente en el Congreso, como la de la reducción de la jornada laboral. Dichas reformas están ejerciendo presión sobre las proyecciones presupuestales de las empresas y, por ende, sobre la posibilidad de conceder un incremento mayor al salario mínimo. Derivado de lo anterior, el Gobierno Federal deberá brindar mayor certeza a los empresarios sobre los riesgos regulatorios que actualmente se perfilan, para establecer un diálogo con mejores condiciones en las negociaciones de este año en el seno de la CONASAMI.


Al término de este sexenio habremos logrado, conjuntamente, la industria y la administración federal, un avance importante en el mejoramiento de las condiciones de 20 millones de trabajadores que perciben hasta un salario mínimo en el país, según datos del ENOE IT2023 del INEGI. Sin embargo, e incluso alcanzando la meta de $260 pesos, México seguirá ubicándose en el último lugar de los países de la OCDE en cuanto a los salarios mínimos. Este hecho dejará a la siguiente administración una importante tarea; la de garantizar las condiciones de productividad y competitividad propicias para el sector empresarial, al tiempo que se continúa trabajando en las medidas de desarrollo laboral, como el incremento al salario mínimo. Sobre este último punto, destaco “al tiempo”, pues no deberán hacerse a un lado las necesidades de uno a costa del otro; sino que deberán buscarse los mecanismos adecuados en tiempo y forma para compaginar ambos trayectos hacia un crecimiento duradero.


Este artículo fue escrito por Diego Naveda, Consultor en Grupo Estrategia Política.



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