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La indefinición del Presidente López Obrador por un candidato presidencial: algunos motivos

Actualizado: 11 ene 2023

En uno de los escenarios políticos mexicanos recientes y más esperados para los próximos años, ha quedado suspendida en el aire una pregunta: ¿a quién de los candidatos presidenciales morenistas dará el presidente López Obrador su respaldo? Mucho se ha especulado y opinado al respecto, sin embargo, si bien aún es temprano para analizarlo, vale la pena pensar por qué no existe nada cierto.


Nos encontramos a escasos nueve meses del inicio de las precampañas presidenciales; y, ya sea que la respuesta a la pregunta sea Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, o Adán Augusto López, nos resulta relevante pensar qué existe detrás de la falta de definición por parte del Presidente acerca del nombre o perfil del candidato al que apoyará para sucederlo. Lo anterior, debido a que hemos atestiguado repetidamente que, con su manejo de la agenda pública, ha sido él mismo quien ha destapado a las famosas “corcholatas”, introduciendo sus nombres en medio del debate nacional y removiendo a la vez, algunos otros como el de Ricardo Monreal.

Ahora bien -e independientemente de la preferencia del Primer mandatario-, lo que es interesante analizar son los motivos detrás del ¿por qué el presidente no ha dado señales de quién será el candidato oficial?; y ¿qué lo detiene para anunciar al contendiente, que buscará quedarse con su lugar, durante el período 2024-2030?


En primer lugar, podríamos aventurarnos a pensar en las hipótesis alineadas a los procesos institucionales. Es decir, primero pensar que el Presidente no se ha manifestado debido a las sanciones que le ha impuesto el Instituto Nacional Electoral, de forma que éste ha optado por mantener un perfil bajo frente a las cuestiones electorales del próximo año. En una segunda hipótesis, suponer que el mandatario ha optado por respetar el proceso interno de Morena, mismo que comienza en enero y culminará en septiembre del presente año con una encuesta, de acuerdo con lo que dictan los estatutos del partido.


No obstante, debemos hacer dos consideraciones a propósito de las hipótesis anteriores:


1) el Presidente ha continuado involucrándose públicamente en los procesos electorales en múltiples ocasiones, incluso después de que el INE y


2) el Presidente no ha tenido reparo en incidir en la elección de distintos candidatos a gubernaturas y demás puestos de elección popular, sin respetar el proceso interno en varias ocasiones. Con esto, el párrafo anterior carece entonces de sustento. Reiteramos, por lo tanto: ¿por qué el presidente no ha apoyado abiertamente a un precandidato?


Abrimos ahora dos premisas a modo de respuesta, fundadas en el contexto anterior y la propia historia del mandatario, para tratar de entender el porqué de su reticencia y las razones detrás de ésta.


• La primera surge de la siguiente pregunta: ¿Qué será de las demás “corcholatas” una vez que López Obrador se haya manifestado a favor de un precandidato? Esto nos lleva a analizar los tiempos electorales, en los que encontramos que, si el presidente posterga su apoyo hacia un candidato, éste o los otros precandidatos no tendrán el tiempo suficiente para desplegar una campaña presidencial y/o culminar las negociaciones con otros partidos políticos (¡y no olvidemos que el tiempo en las precampañas políticas es oro molido!). Así entonces, consideramos que el presidente es consciente de que, entre más se tarde en anunciar al candidato oficial, habrá una menor posibilidad para los otros aspirantes de realizar una campaña en su contra.


• La segunda deriva de distintos acontecimientos históricos en los que se ha visto que, en cuanto un presidente en turno brinda su apoyo a un candidato, éste pierde naturalmente el poder y/o la visibilidad. Nos explicamos: pudiera ser que, cuando el presidente anuncie oficialmente al candidato, los reflectores de la atención pública se muden de personaje; y esto, no solamente hablando de los medios de comunicación, sino también de la agenda pública y de los poderes fácticos.

En ese sentido y de ser así, ¿por qué habría, el actual mandatario, de debilitar su propia figura antes de lo estrictamente necesario?


En conclusión, observamos que no es fortuito el hecho de que el Presidente continúe sin definir al candidato oficial a la presidencia de su partido; pues, además, él entiende bien que a pesar de que su simpatía con la militancia y la ciudadanía no es transferible a otros candidatos, su apoyo representará una gran ventaja para el o la candidata a la presidencia de la república para el 2024.


Este artículo fue escrito por Ana Sofía Osorio Flores, Consultora de Grupo Estrategia Política y Jorge Aguilar Martín.


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