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La oportunidad de México

Actualizado: 1 dic 2022

La posición privilegiada de México siempre ha sido indiscutible. Su ubicación geográfica, sus puertos y la cercanía con EE.UU. traen consigo grandes oportunidades para el desarrollo económico del país. Asimismo, herramientas como el T-MEC dotan a México de un atractivo único ante los ojos del mundo, el cual resulta particularmente relevante en el marco del nearshoring.


Durante los últimos años, la turbulencia internacional ha evidenciado la necesidad de buscar nuevos destinos para la inversión. La disrupción de las cadenas de suministro; la guerra comercial entre EE.UU. y China; y el conflicto en Ucrania han generado cuestionamientos sobre la relocalización de las inversiones en búsqueda de esquemas más competitivos y eficientes.




De acuerdo con un estudio de UBS, el 90% de los ejecutivos cuyas compañías operan parcialmente en China tienen intención de reubicarse. Entre ellos, el 23% considera a México. Si bien es positivo que México sea una alternativa natural, los ajustes no se han dado de esa manera. China ha perdido el 4.4% de sus exportaciones hacia EE.UU., de lo cual México ha capitalizado menos del 0.5%, mientras que países como Vietnam y Taiwán aumentaron sus exportaciones hacia dicho país en alrededor de 1% cada uno.

La región de América Latina y el Caribe (ALC) tiene una oportunidad única para atraer mayor inversión en la medida en que los salarios han aumentado en parte de Asia, además del componente geográfico y la diferencia de horario entre regiones. De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo, ALC podría aumentar sus exportaciones anualmente en 78 mil mdd gracias al nearshoring. De dicha cifra, México sería capaz de atraer casi la mitad, destacando industrias como la automotriz, textil, farmacéutica y de energías renovables.


México ha desarrollado una ventaja competitiva que le brinda la posibilidad de cambiar las tendencias de importación de EE.UU. La mano de obra mexicana es clave, no sólo por sus bajos costos, sino por las altas tasas de productividad y calidad de los trabajadores mexicanos. Ésta, sumada al T-MEC y a los beneficios arancelarios, representan factores muy atractivos para el nearshoring. Del mismo modo, las cadenas de suministro con nuestros socios comerciales garantizan rapidez y seguridad a la inversión, ofreciendo también la comodidad y garantía que conlleva la cercanía geográfica.


Actualmente México y el mundo se enfrentan al enorme desafío que representa la inflación. Sin embargo, como en toda crisis existe una oportunidad, y en este caso la oportunidad del nearshoring es innegable. Si bien es un fenómeno que ya está ocurriendo, las dimensiones que alcance dependerán de la estrategia que el país adopte.


Obras como el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec le brindarán a México una gran ventaja en la reconfiguración del comercio internacional y la posibilidad de convertirse en un mercado líder en el continente. Para aprovecharla, no se puede omitir la importancia del cumplimiento de los tratados internacionales, la dotación de certeza jurídica, la apuesta por las energías limpias y la consolidación de infraestructura como elementos que el país requiere para facilitar que el desafío de hoy se convierta en una oportunidad para el futuro económico del país.




Este artículo es parte de las colaboraciones de Gustavo Almaraz Petrie, Presidente Ejecutivo de Grupo Estrategia Política, con el Grupo de Plumas Coparmex. Podrá encontrarse como #ColumnaInvitada en la revista digital de Expansión Política.

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