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Se busca candidato: apuntes filosóficos y construcción desde la sociedad

Con el inicio de las campañas electorales y la definición de candidatos vale la pena dar un paso atrás y reflexionar sobre la responsabilidad que asumirán las personas que elegiremos para los distintos cargos durante los próximos 3 ó 6 años y, por ende, sobre las características que deberíamos buscar en ellos, independientemente del partido que los impulse y de la agenda personal que posea cada uno.


En esta línea y buscando evitar comparaciones que no aporten al objetivo de este texto, me remontaré a la época de Marco Aurelio, el emperador que lideró el Imperio Romano entre 161 – 180 d.C., cuyo legado se ha mantenido a lo largo de los siglos debido a sus principios filosóficos y notable influencia en la historia de Roma, así como en la construcción de las sociedades como las concebimos hoy en día. Dichos principios -guía para la vida y gobierno de Marco Aurelio- están arraigados en el estoicismo, una corriente filosófica que aboga por la búsqueda de la virtud, la autodisciplina y la sabiduría como camino hacia la felicidad y la realización personal.


Foto: Bizneo blog, 2023. El perfil de candidato". https://bit.ly/3rskIze

A lo largo de su mandato, Marco Aurelio enfrentó múltiples desafíos; tanto en el frente militar, como en el ámbito interno del Imperio. Nada distinto a cualquier líder contemporáneo en un mundo en constante guerra e invasiones, dicho sea de paso. No obstante, lo que lo distingue hasta la fecha es la forma en la que enfrentó a las adversidades: la calma y uso prioritario de la razón ante cualquier crisis. Con lo anterior, podemos percibir un compromiso férreo con una forma de gobernar basada en la ética y la reflexión profunda.


Ahora bien, con esta idea en la mente y entendiendo que el mundo actual enfrenta distintos desafíos y constantes cambios, podemos trasladar dichos principios a la búsqueda de candidatos; siendo cualidades de gran valía que éstos prioricen la ética y la reflexión profunda para la toma de decisiones. En México, en donde nos encontramos en un entorno político y social ultra polarizados y en donde, en la historia reciente, se ha señalado constantemente a una gran mayoría de instituciones gubernamentales por conductas de corrupción o por la falta de transparencia; aunados a las consecuencias de los problemas que aquejan al mundo globalizado, tenemos una necesidad imperante de líderes que encarnen la virtud, la sabiduría y la justicia. Ahora, más que nunca.


Estoicismo, Marco Aurelio y una guía de principios básicos para candidatos


Retomando los principios que guiaron la vida pública y privada de Marco Aurelio, destaco nuevamente que estos estuvieron basados en gran medida en su profunda comprensión de la filosofía estoica, la corriente que, como decíamos, enseña la importancia de la virtud, la autodisciplina y la racionalidad como medios para alcanzar la felicidad y la excelencia moral. En este sentido, para Marco Aurelio un líder debía ser un ejemplo de virtud y autocontrol para sus gobernados.


De la misma forma, uno de los principios clave del estoicismo es la idea del "amor a la humanidad" (philanthropia), por lo que Marco Aurelio creía que un verdadero líder debía actuar en beneficio de la humanidad y no ceder a las pasiones egoístas o intereses personales. La filosofía estoica influyó también en la forma en la que manejaba sus emociones y que hacía frente a la adversidad, pues, como mencionaba anteriormente, los estoicos creen en la importancia de conservar la calma y la tranquilidad en medio de las dificultades. Prueba de esto son las "Meditaciones" de Marco Aurelio, en donde escribió sobre la autodisciplina emocional y la importancia de controlar las reacciones impulsivas, enseñanzas que lo ayudaron a mantener una estabilidad emocional y claridad de juicio ejemplares. Además, ya como emperador y al enfrentarse a las distintas amenazas militares en las fronteras del Imperio, Marco Aurelio buscó soluciones diplomáticas siempre que le fue posible, en lugar de reaccionar impulsivamente ante las provocaciones.


No obstante la calma, éste logró mantener a un ejército disciplinado y listo para actuar mientras desplegaba una política exterior basada en la justicia y la equidad. En los asuntos internos, el destacado emperador promovió en todo momento la igualdad ante la ley y abogó por la protección de los derechos de los ciudadanos.


De modo similar, en el convulso panorama político y social de la actualidad, se precisa de un líder que base su comportamiento en la ética, la virtud y la sabiduría. Un líder cuya búsqueda se sustente en las siguientes cualidades y actividades fundamentales:

  • Que su toma de decisiones sea racional y justa, siempre en beneficio de la sociedad en su conjunto y partiendo desde la evidencia e información disponibles.

  • Que contribuya a reducir la polarización política, promoviendo el diálogo y la empatía entre los diferentes grupos de la sociedad. Al respecto, destaca que la búsqueda de la virtud y de la justicia fomenta un ambiente político colaborativo, en lugar de uno de confrontación.

  • Que aporte a la restauración de la confianza en las instituciones gubernamentales, pues la integridad y transparencia de éstas serviría para reconstruir la relación entre el gobierno y la sociedad, algo esencial para la estabilidad política y económica.

  • Que busque impartir la justicia a todos y que trate a su población sin distinciones, ni miradas parciales.

  • Que sea capaz de comprender y de responder a las necesidades y preocupaciones de la población, mostrando empatía hacia las personas más vulnerables.

  • Que valore el conocimiento y la sabiduría.

  • Que posea y practique el autocontrol emocional y evite reacciones impulsivas.

  • Que entienda su papel como un servicio al pueblo y que se comprometa con el bienestar general.

  • Que reflexione y sea capaz de asumir las consecuencias a largo plazo de sus acciones. Para ello, precisa también ser prudente al correr riesgos.

Sin ir más lejos, señalo que con esta breve guía de principios básicos (que se leen más fácil de lo que se aplican), se nos presentan varias líneas de pensamiento sobre las que se pueden construir opciones viables para enfrentar los principales retos de las sociedades modernas como son la inseguridad, las crisis económicas, la polarización de la sociedad, la discriminación, la migración y un largo etcétera:

  • Justicia y equidad

  • Empatía y diálogo

  • Gestión económica responsable

  • Transparencia y rendición de cuentas

Actualidad, candidatos y esfuerzos: conclusiones


La reinterpretación de la figura del candidato puede ser engañosa en un contexto tan nublado como el que actualmente se vive en gran parte del mundo, donde las pasiones y resentimientos históricos juegan un papel primordial a la hora de decidir nuestro voto.


Tener la esperanza de que encontremos uno o varios (sería lo ideal) candidatos con estos principios y valores como estandarte es una utopía, pero debería ser hacia donde se enfilen los esfuerzos, pues estos mismos emergen de la sociedad en la que nos desenvolvemos y desde donde se construye la política. Es por esto que la exigencia hacia la “clase política” de presentarnos candidatos con principios éticos y morales “perfectos”, es, en realidad, un llamado a la ciudadanía, a nosotros mismos, a mejorar y a comprometernos con la justicia (moral e institucional), la equidad de oportunidades y trato, la no discriminación, el diálogo honesto y no simulado y la empatía para todas las personas con las que convivimos y construimos la sociedad.


Seguir viendo hacia afuera buscando líderes que “mejoren las cosas” es renunciar a nuestra responsabilidad como ciudadanos y seres políticos de la construcción de los mismos, es voltear hacia otro lado y sacudirnos la responsabilidad de haber creado y elegido a los representantes que tenemos.


Sin duda que contar con candidatos y líderes con estas características sería algo tremendamente positivo para cualquier Estado, pero necesitaría, forzosamente, una sociedad que lo acompañe y que arrope este estilo de gobernar. La política se construye fuera de los partidos, fuera de las Secretarías de Estado y de los Congresos, ahí es donde las personas que nosotros elegimos para que nos representen formulan planes y programas, diseñan marcos legales y buscan el respeto a los mismos. La política nace en la convivencia diaria en nuestro círculo más cercano, con el ejemplo del orden, el respeto, el esfuerzo, con el diálogo constante y la construcción de acuerdos y la compasión y entendimiento con el que enfrentamos los retos de todos los días.


Este artículo fue escrito por Carlos Rodríguez, Consultor en Grupo Estrategia Política.

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